Cocinas

Las cocinas Murelli son un espacio especialmente preparado para la elaboración de alimentos aunque también son un lugar para pasar tiempo en familia, convivir y charlar. Una cocina moderna incluye como mínimo una cocina con un horno, un fregadero y grifo, una nevera y mobiliario para el almacenamiento, los tres vértices del triángulo de trabajo que se debe de respetar para poder trabajar con comodidad en una cocina.

La encimera es la superficie de trabajo de la cocina y que puede ser de diversos materiales como el mármol, la madera o el granito. Actualmente también se pueden encontrar otros materiales sintéticos de gran resistencia y que facilitan el mantenimiento y la limpieza en la cocina.

El tamaño de las cocinas cambia y normalmente suele depender del tamaño de la vivienda. En casas pequeñas se suele encontrar la cocinas-comedor para ahorrar espacio y en casas grandes se acostumbra a colocar dentro la lavadora o la secadora.

Historia de la cocina

La cocina, como espacio diferenciado, apareció en el siglo V a. C., conservando un marcado carácter religioso: el propio hogar donde eran cocidas todas las viandas era también utilizado como lugar de culto a los dioses lares. Ya en la época romana nos encontramos con cocinas que estaban muy bien equipadas, con lavadero, horno de pan, cisterna, trípodes de bronce, cavidades para picar las especias, etc.

Ya en la Edad Media, las cocinas de los castillos pasaron a ser un lugar importante, la actividad diaria era constante. Eran enormes habitáculos con gigantescas chimeneas, en cada cocina se podía encontrar una o varias de ellas. Estaban divididas en numerosos anexos (panadería, frutería, etc.). En las ciudades, en las casas burguesas y en las granjas más humildes la cocina solía ser una sala que se utilizaba tanto para la recepción de personas, como para la realización de la comida y su posterior consumo.

En el Renacimiento se perfeccionan, tanto los equipos, como la decoración. Las cocinas nobles europeas comienzan a ser muy lujosas, se produce la revolución culinaria, el refinamiento y el gusto por lo exquisito también llega a la cocina.

En el siglo XIX los progresos técnicos, como lo fueron la batería de cocina y sobre todo el horno, transformaron las cocinas en lo que los grandes chefs bautizaron como un “laboratorio”. En las casas burguesas era un espacio totalmente separado del resto de la casa y que incluso tenía una puerta de servicio. Se llegó a situar en el sótano o al final de largos pasillos. Los utensilios usados comenzaron a ser muy abundantes: balanzas, escurridores, servicios de cubiertos, baterías, sartenes, tarros de especias, etc. Con la división del trabajo, la cocina es considerada el terreno del ama de casa lo que en Alemania se conoce con el estereotipo de las “tres K” (Kinder: niños, Kirche: iglesia, y Küche:cocina).

Ya en el siglo XX , gracias a los progresos técnicos, los conceptos de decoración y la aparición de los aparatos de refrigeración, se ha ido integrando la cocina en el resto de la casa. Fue a mediados de siglo cuando debido a las limitaciones de espacio comenzaron a aparecer equipamientos más funcionales y comenzó la comercialización de muebles de cocina estándar que permiten disfrutar de cocinas perfectamente equipadas.

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